Ellas los adoran, a nosotros nos encantan

¿Alguna vez han visto el zapatero de una mujer? Las mujeres adoran los zapatos. Los zapatos son para ellas un objeto de deseo, y un elemento imprescindible en sus bolsas de compras. Para muchas de ellas, son un objeto de culto, incluso de coleccionismo. Algunos psicólogos consideran que tras esta adicción a coleccionar calzados se esconden simbologías fálicas, viajeras frustradas, o incluso búsquedas simbólicas de respuestas.

Pero, si hay un tipo de zapato que destaca por encima de todos, y que provoca adoración y fetichismo por igual entre hombres y mujeres, son los tacones. Sobre ellos, una mujer se siente más segura, más atractiva, más mujer. Y a los hombres nos encantan, ¿verdad? Los tacones son un arma de seducción imprescindible. Y cuánto más altos, mejor.
Quizá por ello, a pesar del dolor, de la incomodidad, e incluso de los problemas de salud que el uso abusivo de los tacones pueden ocasionar, las mujeres son incapaces de renunciar a ellos. Y es que detrás de unos tacones se esconden numerosas connotaciones emocionales, psicológicas e incluso físicas.

Poder, seguridad y sexualidad.

De sobras sabemos que la elevación es poder. Y sobre unos tacones, una mujer se siente seductora y poderosa. Cuando una mujer aprende a moverse segura sobre unos buenos tacones, ello le da un plus de seguridad en sí misma. Además, caminar sobre unos tacones transforma sus cuerpos, haciendo sus piernas más firmes y esbeltas, algo que toda mujer desea, y que todo hombre agradece.
Sin embargo, no debe ser fácil sentirse segura a ciertas alturas. Los tacones cambian la forma de caminar de una mujer, para bien y para mal. Por eso, en algunos gimnasios de Nueva York ya se dan clases para enseñar a las mujeres a moverse sobre tacones, a la vez que fortalecen sus piernas.

Pero hay más: se ha demostrado que caminar sobre tacones fortalece los músculos de la pelvis, lo cual favorece su capacidad de contracción, y por ende, la sexualidad de la mujer. ¿Se puede pedir más?

Como cualquier mujer, los angeles de Elegance adoran los zapatos. Una buena idea para sorprenderlas puede ser un recorrido por tiendas de zapatos de cualquiera de las ciudades donde puede disfrutar de nuestros servicios
Pero, como hemos dicho, caminar sobre unos tacones altos es agotador para los pies. Así que si quieren un último consejo para finalizar, también pueden deleitarlas con un sensual masaje relajante al final del día. El resto, lo dejamos a su imaginación.